El detective ya está muerto (2021) de Mugiko, Nigozyu y Umibouzu

«Yo, Kimihiko Kimizuka, era un estudiante de secundaria normal y corriente. Claro, tenía una afición por meterme en todo tipo de problemas, pero por lo demás era ordinario… hasta que la conocí a ella. La detective, Siesta. Su rostro angelicalmente bello y su fría disposición frente a los secuestradores de aviones me conquistaron… y lo siguiente que supe es que había pasado los siguientes tres años en una aventura relámpago actuando como su asistente. Después de todo, yo era el Watson de su Sherlock. Pero entonces… ella murió. Sin embargo, todo no terminó ahí. No, nuestra historia no empezó realmente hasta un año después, cuando conocí a una mocosa del instituto que me resultaba extrañamente familiar…» (Yen Press)

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Adaptación de la popular novela ligera, «The Detective is Already Dead» está destinada a estar en el radar de muchos fans gracias a la reciente adaptación. El anime, que ha recibido críticas mixtas, puede hacer que los fans duden de si revisar el manga. Sin embargo, el primer volumen de Yen Press desprende encanto y hace avanzar la historia a un ritmo rápido y entretenido. Se trata de una buena forma de ver la serie, ya que la lentitud del desarrollo fue la queja más común de los que encontraron el anime decepcionante.

Los encantos de Kimihiko Kimizuka, en particular, brillan en esta adaptación. La fría y tranquila conducta de un veterano detective choca con la hilaridad de los diversos personajes presentados en el volumen inaugural. Su primera clienta, que se presenta metiendo el puño en la boca de Kimizuka, marca una de las muchas intros memorables de la serie. Además, el lector podrá echar un vistazo al pasado de Kimizuka a través de los flashbacks de su época de trabajo a las órdenes de Siesta (la detective muerta titular), lo que ya empieza a establecer una intrigante historia de fondo. En cuanto a ser un volumen introductorio, el manga es una introducción idílica al extraño detective Kimizuka.

Visualmente, la estética es, en el mejor de los casos, aceptable, ya que la artista Mugiko capta las expresiones faciales y los simpáticos gestos de los personajes, pero se queda corta en otros elementos: los fondos son estáticos y la acción (la poca que hay) es rígida. Desgraciadamente, el arte nunca destaca ni impresiona con paneles definitivos que hagan que el lector se quede pegado a la página durante mucho tiempo admirando la habilidad del artista. Dado que el primer volumen se centra en la presentación de los personajes y en la comedia, es posible que Mugiko tenga una mejor oportunidad de mostrar su habilidad en las siguientes entregas.

Independientemente de las quejas sobre la presentación, la adaptación al manga de «El detective ya está muerto» es una de las mejores formas de experimentar la serie. Los elementos humorísticos encajan a la perfección y la historia avanza a un ritmo agradable; asegúrate de consultar la novela ligera original, también disponible a través de Yen Press.

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