Woman in Dunes cover

La arena nunca descansa – El blog del cine asiático

La mujer en las dunas (砂の女)

Director: Hiroshi Teshigahara

País: Japón

Año: 1964

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La mujer en las dunas (砂の女), es una obra maestra de la Nueva Ola de 1964 de Hiroshi Teshigahara, basada en una obra del novelista japonés nominado al Premio Nobel Kōbō Abe, publicada dos años antes con el mismo nombre.

Hiroshi Teshigahara fue alfarero, calígrafo y artista floral; pero es por su larga colaboración con Kōbō Abe como director de cine nominado al Oscar por lo que será recordado para siempre. Al igual que las otras coproducciones de Abe y Teshigahara-Pitfall (おとし穴) y El rostro de Another (他人の顔) –Suna no Onna explora la reacción y el comportamiento de un personaje que se ve obligado a retirarse de la sociedad para no volver jamás.

Tocando temas ya explorados por Camus (L’Étranger, Le Mythe de Sisyphe), Kafka (La Metamorfosis), y hasta la mitología griega (Sísifo), el libro sigue el desafortunado viaje de un entomólogo de Tokio a las dunas de Tottori, para encontrarse atrapado en un pozo cada vez más profundo con una absurda viuda japonesa como única compañía, incapaz de conciliar su innata sed de libertad física con el extraño encanto de la vida fuera del orden social tradicional, igualmente limitante:

«Los certificados que utilizamos para cerciorarnos unos de otros: contratos, licencias, carnés de identidad, permisos, escrituras, certificaciones, inscripciones, permisos de porte, tarjetas sindicales, testimonios, facturas, pagarés, permisos temporales, cartas de consentimiento, declaraciones de ingresos, certificados de custodia, incluso pruebas de pedigrí. ¿Son todos? ¿He olvidado alguna? Los hombres y las mujeres son esclavos de su miedo a ser engañados. A su vez, sueñan con nuevos certificados para demostrar su inocencia». – La entomóloga Niki Jumpei en La mujer en las dunas

Suna no Onna es, sin duda, uno de esos libros cuya adaptación a la gran pantalla se complementa tan bien que es mejor verlos como un todo único. Teshigahara ha conseguido trasladar fielmente cada parte de la historia, desde la atmósfera inquietante y surrealista hasta los monólogos existenciales que invitan a la reflexión, pasando por los matices sexuales que van aumentando gradualmente.

La mujer en la duna, de Hiroshi Teshigahara
La mujer en la duna de Hiroshi Teshigahara

Mujer en las dunas tuvo una acogida universal, reafirmando que la Edad de Oro del cine japonés aún no había terminado, y la película tuvo el mismo éxito en el extranjero, consiguiendo dos nominaciones al Oscar y el Premio Especial del Jurado en el Festival de Cannes de 1964. El director ruso Andrei Tarkovsky incluso mencionó Suna no Onna como una de sus diez películas favoritas, y muy probablemente ha sido una importante influencia en Solaris y Acosador, ambos explorando un leitmotiv muy similar.

«¿Y ahora qué? ¿Volver a la Tierra? Poco a poco todo volverá a la normalidad. Encontraré nuevos intereses, nuevos conocidos, pero no podré dedicarme por completo a ellos». – psicólogo Kelvin en Solaris

La película dura unas respetables 2h30, y la duración de muchos planos es digna de su compatriota Yasujirō Ozu (Cuento de Tokio), pero la fotografía es tan fascinante que no querrá parpadear hasta el final. Cada plano está pensado meticulosamente hasta el último grano de arena, los actores están totalmente inmersos en sus turbulentos papeles, y cada escena se combina perfectamente con una ominosa partitura del gran Toru Takemitsu (Pitfall, Ran, Black Rain).

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