Paranoia Agent (2004) de Satoshi Kon

«Sin preocuparte por el mañana/
deja que tu destino se deslice/
Encierra tu corazón/
Sin creer en una avalancha».

Después de haber trabajado en tres largometrajes – «Perfect Blue» (1997), «Millennium Actress» (2001) y «Tokyo Godfathers» (2003)-, Satoshi Kon puede no haber creado un éxito comercial, pero se ha ganado una gran reputación a nivel internacional. Aparte de la aclamación de la crítica por sus proyectos, Kon siempre será recordado por ser una de las principales mentes creativas que dieron a los largometrajes y series de anime el impulso decisivo para cambiar la forma en que estas historias y personajes eran percibidos por el público y la crítica. Para los que están familiarizados con la fuerza imaginativa y la versatilidad de sus obras, no debería sorprender que tuviera un buen número de ideas sin utilizar en su arsenal, algunas de ellas demasiado arriesgadas o complejas para ser exploradas en forma de largometraje. Cuando finalmente le ofrecieron hacer su primera serie, decidió utilizar algunas de ellas y combinarlas en una historia llamada «Agente de la Paranoia», quizá uno de los proyectos más interesantes, intrincados y provocadores que Kon crearía en su vida.

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Aunque la historia involucra a varios personajes, todo comienza en Tokio, cuando la diseñadora Tsukiko Sagi, famosa por haber creado el popular perro rosa Maromi, es atacada por un asaltante desconocido de camino a su casa. Cuando los detectives de la policía Keiichi Ikari y Mitsuhiro Maniwa comienzan a investigar el caso, no tarda en aumentar el número de víctimas, todas las cuales describen al atacante como un chico joven, armado con un bate de béisbol dorado y doblado, que abandona rápidamente la escena del crimen con sus patines en línea. Lo que complica el trabajo de los dos detectives es la aparente aleatoriedad de las víctimas, entre las que se encuentran Yuichi Taira, un estudiante de primaria, cuyo evidente parecido con los atacantes le convierte en el blanco del acoso escolar en su colegio, y Harumi Chono, la tutora de Yuichi que lleva una extraña doble vida como azafata.

Además, a medida que aumenta el número de víctimas y finalmente se produce incluso un asesinato, la presión recae sobre Ikari y Maniwa para que resuelvan el caso lo antes posible. A medida que el miedo al atacante apodado «murciélago shonen» se extiende entre los ciudadanos de Tokio, los dos detectives no sólo tropiezan con una extraña conexión que vincula a todas las víctimas, sino también con un posible sospechoso. Pero justo cuando el caso podría llegar a su conclusión, las cosas se complican aún más y se vuelven extrañas.

A lo largo de sus 13 episodios, «Paranoia Agent» parece una recopilación de los temas que más preocupaban a Satoshi Kon, a juzgar por sus características. El concepto del doppelgänger, introducido en «Perfect Blue», la obsesión por la fama y los medios de comunicación en «Millennium Actress» y «Perfect Blue», así como las diversas facetas de la capital japonesa y sus «niños perdidos», mostradas en «Tokyo Godfathers», son sólo una pequeña lista de ideas exploradas en la serie. Sin embargo, «Paranoia Agent» podría ser el predecesor pesimista de «Paprika», sobre todo por su representación del paisaje urbano moderno como un sistema de trabajo, muy parecido a un ordenador, en el que el «shonen bat» funciona esencialmente como una especie de virus que propaga el caos y la destrucción, y posiblemente sienta las bases para que este castillo de naipes humano se derrumbe finalmente.

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Cada existencia está vinculada a la otra, a través de la interacción social, pero sobre todo de la tecnología moderna. Kon, que siempre se ha mostrado escéptico ante los teléfonos móviles y las redes sociales, imagina un paisaje social de múltiples capas, cada personaje definido por una serie de identidades, algunas de las cuales incluso luchan entre sí por el dominio del cuerpo físico que ambos habitan. Al igual que el protagonista de «Perfect Blue», la identidad es imposible de comprender en este mundo «paranoico», hasta que un atacante, armado con un bate de oro, aporta un momento de claridad que, irónicamente, desestabiliza toda la construcción social. La forma en que se introducen estos temas y personajes está muy bien ejecutada por Kon y el guionista Seishi Minakami, especialmente teniendo en cuenta que algunos de ellos no parecen favorecer la trama general a primera vista, pero revelan mucho cuando se ven en el contexto de los 13 episodios completos.

Al final, «Paranoia Agent» es una serie compleja, una mezcla de thriller psicológico, drama y fantasía. Satoshi Kon ha conseguido combinar los principales temas de sus obras en una serie intrincada, que quizá sea su proyecto más ambicioso y, por tanto, una visita obligada para los seguidores del director y los aficionados al anime en general.