La chica que saltó a través del tiempo (2006) de Mamoru Hosoda

«El tiempo no espera a nadie».

Tras su paso por Toei Animation, el director Mamoru Hosoda se embarcó en Madhouse, donde podría decirse que sentó las bases del tipo de historias por las que es más conocido su cuerpo de trabajo, historias que tratan sobre el crecimiento, el tiempo y los mundos paralelos. El primer largometraje que dirigió fue «La chica que saltó a través del tiempo», una secuela muy poco precisa de la novela de Yasutaka Tsutsui del mismo título, que combinaba todos los elementos temáticos antes mencionados, así como el nivel de habilidad en la animación y la narración visual que Hosoda había adquirido durante su etapa en Toei. Aparte de ser un éxito comercial, obtuvo elogios de la crítica internacional y ganó varios premios, como el de mejor animación en el Festival de Cine de Sitges de 2006, el de mejor animación en los Premios de la Academia de Japón de 2007 y seis Premios Anime de Tokio.

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En el centro de la historia encontramos a Makoto Konno, una estudiante de 17 años de edad que vive una vida tranquila en las afueras de Toyko, pasando la mayor parte de su tiempo con sus dos amigos, Kosuke y Chiaki jugando al béisbol. A medida que se acerca el final de su etapa escolar, todos ellos comienzan a preguntarse qué quieren ser cuando se gradúen, y Makoto sólo tiene planes vagos o ingenuos. Después de ayudar a uno de sus compañeros a limpiar la clase, se cae sobre un misterioso objeto, que, dada la cadena de desgracias que le ha ocurrido ese día, no es más que otro desafortunado accidente. Sin embargo, de vuelta a casa tiene un accidente con su bicicleta, pero durante la caída, de repente se encuentra de nuevo en el sillín unos minutos antes del choque.

Poco a poco, y tras unos cuantos episodios así, Makoto se da cuenta de que, de alguna manera, ha adquirido la capacidad de saltar en el tiempo. Utiliza su nuevo poder para evitar errores y desgracias en su vida, a pesar de que su tía le ha advertido de que debe utilizarlo con prudencia y de que tanta buena suerte para una persona tiene consecuencias para otras. Cuando también trata de mejorar la vida de sus amigos, Makoto empieza a entender muy bien el significado de estas palabras, y cómo corregir el tiempo no le ayuda a superar sus propias inseguridades en la vida. Pero lo que complica aún más las cosas es que una de sus amigas descubre su habilidad y se enfrenta a ella.

En general, «La chica que saltó a través del tiempo» de Hosoda es otro de esos largometrajes que mezclan la idea de una narración de madurez con elementos sobrenaturales o fantásticos, en este caso, viajes en el tiempo. Teniendo en cuenta el trasfondo de adolescentes que se enfrentan a los retos de su futuro por delante, una sensación de inquietud e indecisión sobre sus vidas, así como el primer romance, la conexión con la mecánica del tiempo es bastante interesante y tiene mucho potencial. Dado que el largometraje no abruma a su público con toda una filosofía de los viajes en el tiempo como la de «Donnie Darko» de Richard Kelly, la dirección de Hosoda y el guión de Satoko Okudera consiguen mantener un enfoque desenfadado, que también golpea algunos conceptos bastante serios, por ejemplo, la noción de control frente al caos. Esto es especialmente cierto en las escenas que muestran cómo la capacidad de corregir ciertos acontecimientos de su vida se convierte en una obsesión problemática para la joven heroína, que aún no se ha dado cuenta de las repercusiones de sus actos.

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Con la animación resaltando tanto la alegría de ser joven como el verano que están viviendo los tres jóvenes, junto con la confusión y las posibles oportunidades que se esconden en cada uno de los «saltos temporales» de Makoto, el público puede relacionarse con el sentimiento de la heroína de hacer que este último verano sea perfecto. Aunque algunos de los símbolos visuales, como los tres personajes que se encuentran frecuentemente en una encrucijada, son un poco en la nariz a veces, su amistad es lo que hace que la historia merezca la pena, sobre todo porque Makoto es percibida como la heroína, pero de ninguna manera actúa como tal y siempre está al borde de ser ensimismada dada su obsesión por la perfección y el control como se ha mencionado antes.

En definitiva, «La chica que saltó a través del tiempo» es una entretenida mezcla de coming-of-age, romance y película de viajes en el tiempo. Mamoru Hosoda ha conseguido dirigir una historia muy bien animada y desenfadada sobre la madurez y sobre cómo el hecho de tener el control del tiempo no impide que tengas que encontrar tu propio camino, y cómo los errores pueden ser esenciales para tu vida.