La Brigada del Lobo (1999) de Hiroyuki Okiura

Si bien es cierto que la forma de considerar la animación por parte de la crítica y el público había cambiado gracias al estreno de «Akira» (1988) de Katsuhiro Otomo y «Ghost in the Shell» (1995) de Mamoru Oshii, no fue hasta finales de la década de los noventa cuando el paradigma cambió y el anime con temas más orientados a los adultos fue considerado más seriamente. Una de las principales razones de este cambio es la producción creativa de esos años que, al igual que en los anteriores, demostró la gran variedad e imaginación de los directores y animadores de la época, que, además de explorar géneros como la ciencia-ficción y el drama, también hacían interesantes comentarios sobre su país de origen, su sociedad y su política. Un ejemplo de ello es «Jin-Roh: La Brigada del Lobo», de Hiroyuki Okiura, basada en el manga «Kerberos Panzer Cop» de Mamoru Oshii. Incluso veinte años después de su estreno, su imagen de un Japón autoritario, y de cómo un sistema represivo pone a la gente en contra de los demás, sigue siendo relevante y constituye un largometraje de suspense, además de entretenido.

Comprar Este Título

La historia está ambientada en una versión alternativa de Japón tras la derrota en la Segunda Guerra Mundial, cuando el país experimentó un agresivo crecimiento económico, por un lado, pero también disturbios civiles, por otro, como consecuencia de la ocupación alemana. Para mantener a raya los disturbios, las fuerzas policiales y el ejército se han dividido en varios grupos, cada uno de ellos definido por su propia jerarquía, y que con bastante frecuencia se enzarzan en luchas internas por el poder y la influencia dentro del Estado. El soldado Kazuki Fuse es un soldado del Cuerpo Panzer de élite Kerberos, una unidad antiterrorista que lucha contra las diversas células guerrilleras de la población japonesa, después de que la fuerza policial normal sea incapaz de controlar las manifestaciones cada vez más violentas en el centro de la ciudad. Cuando Fuse está a punto de enfrentarse a una terrorista que ha suministrado a sus compañeros cócteles molotov con napalm, duda y no aprieta el gatillo, lo que hace que ella se vuele. Mientras se recupera del traumático suceso, sus superiores discuten cómo afrontar las consecuencias, que podrían empañar la reputación, por lo demás intachable, del cuerpo.

Mientras tanto, Fuse es incapaz de deshacerse del recuerdo de la chica muerta, y como las imágenes siguen persiguiéndole, imposibilitando su funcionamiento en la rutina normal de entrenamiento de su unidad, decide enfrentarse a las repercusiones del suceso. Al visitar la tumba de la joven, se encuentra con su hermana Kei Amemiya, que tiene un extraño parecido con su hermana muerta, y se hace amigo de ella. Sin embargo, a medida que su amistad se intensifica, mostrando a Fuse una forma de lidiar con el traumático recuerdo, ambos se encuentran en la lucha interna entre facciones opuestas dentro del departamento de policía y el ejército, que no querrían otra cosa que utilizarlos para sus propios fines o matarlos.

Al igual que «Ghost in the Shell», la historia se desarrolla en dos partes, la política y los planes que se discuten en lujosas oficinas y callejones al anochecer, y el drama de un hombre que intenta enfrentarse a un recuerdo que le ha hecho ver en qué tipo de persona se ha convertido. Mientras que el foco de atención se centra en Fuse y su historia, «Jin-Roh» no tiene realmente un protagonista en sí, ya que la dirección de Okiura y el guión de Oshii se concentran en una serie de personajes, cuyo papel dentro de la narración es igual de importante, aunque al final todos se conviertan en blanco de complots, traiciones y, en general, de un sistema inhumano que favorece el poder sobre la humanidad. En muchos sentidos, «Jin-Roh» podría tener más en común con los thrillers sociopolíticos de los años setenta, largometrajes como «The Parallax View» o «Three Days of the Condor», a la hora de exponer las maquinaciones de un sistema cuyas políticas de retaguardia son las que realmente definen la vida de sus ciudadanos y que, poco a poco, enfrentan a personas contra personas.

RECOMENDADO  Tokyo Death Game (2021) de Satoru Otsuka

Otra capa, que adquiere cada vez más importancia, es la adición de elementos de cuento de hadas, concretamente «Caperucita Roja», y la imagen del lobo que se disfraza de humano. Aunque la idea se utiliza de muchas maneras diferentes a lo largo de la historia, quizá la más poderosa esté relacionada con el drama personal de Fuse, al que pone voz Yoshikazu Fujiki, que hace un gran trabajo al resaltar la confusión emocional por la que atraviesa su personaje, sin olvidar su condición de soldado. La animación, que cambia entre el sueño y la realidad, destaca cómo el trauma ha infundido en su vida diaria, haciendo imposible que siga adelante, al tiempo que subraya el modo en que se ha convertido en un lastre para algunos, y en un «cordero de sacrificio» bienvenido para otros. Es, en efecto, una poderosa alegoría de cómo la represión y la autoridad pueden cambiar a las personas, su imagen de sí mismas y, finalmente, alejarlas de sí mismas, de modo que ni siquiera se dan cuenta de que son simplemente lobos disfrazados de humanos.

«Jin Roh: La Brigada del Lobo» es un poderoso anime que mezcla elementos de ciencia-ficción y de thriller político. Hiroyuki Okiura y Mamoru Oshii han creado una verdadera obra maestra de la animación japonesa, en la que se abordan los traumas, el terrorismo y, sobre todo, cómo un sistema político despiadado puede poner a las personas en contra de los demás.